Javier Pérez

Javier Pérez

CEO y fundador

Ingeniero de software con base en Barcelona, trabaja con TypeScript, React y Node.js, y construye RAGnexus para que las empresas europeas puedan usar IA sobre su propio conocimiento sin perder el control de sus datos. Escribe sobre IA privada, protección de datos y regulación europea de la IA.

Por qué fundé RAGnexus

La idea inicial de fundar RAGnexus vino cuando asistí hace tres años a una charla sobre tecnología RAG en el Mobile World Congress. Nunca había oído hablar de esta tecnología, pero en el momento en que vi para qué servía supe que la IA personalizada al conocimiento y las necesidades de la empresa era el futuro.

Más tarde, con los avances que otras empresas lograron en el campo de la IA, me di cuenta de que el objetivo último para obtener el mayor rendimiento de la IA es tenerla completamente conectada a tu empresa, con agentes que actúen como si fueran tus propios empleados.

De aquí nace el eslogan de la marca: Frictionless AI Universality.

Esto también tiene importantes implicaciones de seguridad, por eso es muy importante escoger bien en qué proveedor confiar.

Cuando pegas un contrato en un chat de IA, ese contrato sale de tu empresa. Queda en manos de un proveedor que no controlas, con unas condiciones que casi nadie lee. Y aunque el servidor esté en Fráncfort, si quien lo gestiona responde ante las leyes de otro país, tus datos también.

Mientras tanto, la gente usa la IA igual: a escondidas, porque le ahorra horas. Y las empresas se quedan ante una elección absurda. O renuncian a ella, o le entregan a otro lo más valioso que tienen, que es lo que saben.

Esa elección no debería existir. Por eso fundé RAGnexus.

Lo que sabe una empresa

Toda empresa sabe mucho más de lo que cree. Ese conocimiento está en sus contratos, en sus correos, en las carpetas compartidas, en los hilos de Slack y en la cabeza de quien lleva quince años en la casa. El problema no es que falte información. Es que nadie la encuentra.

Cada herramienta nueva promete arreglarlo y añade una pestaña más. Un asistente en el correo, otro en los documentos, otro en el CRM, cada uno con su suscripción, sus normas y su propio acceso a tus datos. La inteligencia artificial, que debía unirlo todo, ha acabado tan repartida como lo demás.

Lo que decidí construir

Quería algo fácil de explicar y difícil de construir: una sola IA para toda la empresa, que viva donde viven sus datos.

Una IA conectada a lo que ya usas —SharePoint, Google Drive, Notion, Slack, Salesforce y así hasta más de cuarenta herramientas— que, cuando le preguntas algo, busca primero en lo tuyo y te responde enseñándote de qué documento lo ha sacado.

Personalizada de verdad: que use el vocabulario de tu empresa, conozca a tus clientes y entienda cómo trabaja tu equipo. Sin entrenar nada con tus datos: no hace falta, los consulta cada vez que le preguntas.

Una IA todo en uno, en sentido literal. No otra herramienta más, sino un espacio de trabajo: el sitio donde tu equipo pregunta, escribe, analiza y crea documentos, hojas de cálculo y presentaciones sin saltar de una aplicación a otra. Un ecosistema en lugar de una colección de pestañas: las herramientas que ya tienes, conectadas; las que te faltan, dentro.

Y que se entienda sola. Me puse una regla: si alguien necesita un curso para usarla, he fallado.

Por qué en Europa

Podría construir esto en cualquier parte. Lo construyo en Europa y sobre servidores europeos, y no por una cuestión de bandera. La infraestructura es europea porque el marco legal lo es.

La soberanía digital no consiste en tener el servidor cerca. Consiste en saber quién lo controla, bajo qué leyes funciona y ante quién responde.

Lo que el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) llama protección de datos desde el diseño, en su artículo 25, para mí no es una casilla que marcar al final. Es el punto de partida.

Por eso RAGnexus funciona en servidores europeos o, si lo necesitas, en los tuyos propios: tú eliges el nivel de soberanía. Y por eso no te pido que te creas nada. Cada respuesta lleva su fuente, para que la compruebes en un clic antes de usarla.

Europa se ha tomado en serio la privacidad. Lo absurdo es que, para usar la IA, sus empresas tengan que dejarla en la puerta.

Dónde estamos hoy

RAGnexus es un proyecto joven, y no voy a fingir lo contrario. Ya se conecta a más de cuarenta herramientas, responde citando la fuente y se pone en marcha en unas cuatro semanas, sin que tu empresa necesite un equipo técnico. Y empieza a crear documentos, hojas de cálculo y presentaciones sin salir de ella.

Lo siguiente es que no solo responda, sino que se encargue también del trabajo repetitivo que nadie echará de menos. Para que tu equipo dedique su tiempo a lo que de verdad necesita criterio.

Javier Pérez, fundador de RAGnexus

Frictionless AI Universality — IA privada conectada al conocimiento de tu empresa.

Hablemos

Si estás valorando usar IA con los documentos de tu empresa, reserva una llamada de 20 minutos conmigo o escríbeme directamente.